10 ago. 2014

Neale Donald Walsch: Que pasa cuando morimos?




De una parte del libro " En Casa con Dios" donde Dios explica lo que sucede:

Déjame empezar diciendo que hay una cosa que será la misma para todo el mundo, y es que tu muerte la experimentarás en lo que podría llamarse etapas o fases, y la primera etapa es la misma para todo el mundo.

En la etapa uno, en el momento de tu muerte, experimentarás instantáneamente que la vida sigue. Esto será lo mismo para todos. Podría haber un corto período de desorientación, hasta que llegases a darte cuenta de que no estás con tu cuerpo, sino que, en vez de eso, ahora estás separado de él.

Pronto llegarás a entender que, aunque hayas “muerto”, no has terminado tu vida. Es en este momento cuando comprenderás y experimentarás plenamente, quizás por vez primera, que no eres tu cuerpo; que un cuerpo es algo que puedes tener, pero no algo que eres. Inmediatamente te moverás a la etapa dos de tu muerte. Y ahí es donde los caminos individuales divergen.

¿De qué forma?
Si el sistema de creencias que adoptaste antes de tu muerte incluye la certeza de que la vida continúa, una vez que captes que te has “muerto”, sabrás inmediatamente qué está pasando, y lo entenderás. Tu segunda fase será entonces la experiencia de cualquier cosa que creas que pasa después de la muerte. Esto será instantáneo.

Si crees en la reencarnación, por ejemplo, puedes experimentar momentos de vidas anteriores de las que no tienes una memoria consciente anterior.

Si crees que te encontrarás envuelto en el abrazo de un Dios que te ama incondicionalmente, ésa será tu experiencia.

Si crees en un Día del Juicio Final, seguido del paraíso o de la condena para toda la eternidad…

sí, dime, ¿Qué pasa entonces?
Exactamente lo que esperas. Tan pronto atravieses la etapa uno de la muerte y te des cuenta de que ya no vives con un cuerpo, pasarás a la etapa dos y te experimentarás a ti mismo siendo juzgado, justo exactamente como te imaginaste que sería.

Si te moriste pensando que te merecías el cielo, inmediatamente, experimentarás eso, y si piensas que te mereces el infierno, inmediatamente experimentarás eso.

El cielo será exactamente como te imaginaste que sería, y lo mismo el infierno. Si no tienes ninguna idea sobre los detalles de cualquiera de los dos, te los inventarás en el momento. Entonces, estos lugares serán creados para ti de esa forma, instantáneamente.

Puedes permanecer en esas experiencias todo el tiempo que quieras.

Bueno, entonces, ¡puedo encontrarme en el infierno!
Tengamos esto claro: El infierno no existe. Simplemente no hay tal sitio. Por lo tanto, no hay un sitio tal al que puedas ir.

Ahora…¿puedes crear un “infierno” personal para ti si eliges hacerlo o si crees que es lo que te “mereces”? Sí. Así que puedes mandarte a ti mismo al “infierno”, y ese “infierno” resultará ser exactamente como te lo imaginas o sientes que deba ser; pero no te quedarás ahí un momento más de lo que decidas estar.

¿Quién podría quedarse ahí ni un segundo?
Te sorprenderías. Muchos viven con un sistema de creencias que dice que son pecadores y deben ser castigados por sus “ofensas”, así que estarán en realidad en su ilusión del “infierno”, pensando que esto es lo que se merecen, que esto es lo que les “corresponden”, que esto es lo que tienen que hacer.

No importa, sin embargo, porque no sufrirán en absoluto. Simplemente se observarán a sí mismos a cierta distancia y verán lo que está pasando: algo así como ver un vídeo educativo.
Pero, si no hay sufrimiento ¿Qué está pasando?Sufrimiento, pero no habrá nada.

¿Perdón?
Lo que está pasando es que parecerá que están sufriendo, pero la parte de ellos que está mirando esto no sentirá nada. Ni siquiera tristeza. Simplemente estará observando.
Usando otra analogía, sería un poco como ver a tu niña “haciendo una escenita” en la cocina. Parece que la niña está sufriendo,

agarrándose la cabeza con las manos o apretándose el estómago, con la esperanza de que mami la deje quedarse en casa y no ir al colegio. Pero mami sabe perfectamente que en realidad no está pasando nada. No le duele nada.

No es una analogía exacta. Pero se aproxima lo suficiente para ilustrar esta sensación.

Entonces estos observadores estarían mirándose a sí mismo en este “infierno” autocreado, pero sabrían que no es verdadero. Y cuando hayan aprendido lo que sientan que necesiten aprender (es decir, cuando se hayan recordado a sí mismo lo que habían olvidado), se “liberarán” y seguirán a la tercera etapa de la muerte


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