30 abr. 2015

Jeff Foster: El verdadero silencio


Cuando medites, no trates de acallar los sonidos o deshacerte de ellos, pero tampoco los ignores. Mantente en el medio; sé la presencia consciente en donde todos los sonidos, agradables, desagradables o neutros pueden ir y venir, como olas en el océano. Estate abierto a cada sonido, cercano o lejano, fuerte o suave. Permite que cada uno llegue, perviva el tiempo que sea necesario, y se vaya cuando esté listo. Sé receptividad incondicional.
Observa cómo los sonidos surgen por su cuenta, cómo se quedan por unos momentos, y cómo se disuelven en su propio tiempo, a su propio ritmo. Los sonidos sólo están obedeciendo a su propia naturaleza, siendo ellos mismos, perfectamente; recorriendo su propia senda, tal y como lo hacen todas las cosas.
Si un sonido en particular te distrae, o te estorba, o te molesta, ¡maravilloso! Simplemente advierte esa molestia, o irritación, o frustración, o decepción y deja que todo este allí; todo eso es aprovechable.
Date cuenta de esto: No es el sonido en sí lo que está creando la ‘molestia,’ es más bien la resistencia de la mente hacia ese sonido, es la insistencia de la mente con respecto a que ese sonido no debería estar ahí. ¿No es esa resistencia más ruidosa que el sonido en sí mismo? ¿Qué clase de silencio trataría de acallar un sonido? ¿Quién está distrayendo a quién?
Verás, el verdadero silencio no es lo opuesto al ruido. Esa es la versión del silencio que cuenta la mente, basándose en su obsesión con los opuestos y el contraste. El verdadero silencio deja que todos los sonidos vayan y vengan; es el océano donde incluso las más grandes olas pueden elevarse y caer, la consciencia en donde hasta la interminable cháchara mental tiene un hogar. Este amoroso silencio que incluye absolutamente todo es lo que tú eres. El silencio natural del Corazón.
No trates de acallar los pensamientos y sentimientos. No perturbes su preciosa paz, no te metas en su camino, ni seas imprudente con ellos. Simplemente conócete a ti mismo como la profunda quietud meditativa a donde todos los pensamientos y sentimientos tienen permitido llegar e irse, la aceptación incondicional de esta experiencia presente.
- Jeff Foster


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