26 sept. 2016

El Lobo siempre será el malo si solo escuchamos a Caperucita




Somos jueces por costumbre, tenemos una gran facilidad para emitir diferentes tipos de juicios de todo lo que nos rodea y no nos salvamos ni nosotros mismos. Todos estos juicios se adaptan a nuestras creencias, a nuestro esquema de valores y a nuestra percepción de la realidad.



Cuando estamos siendo comunicados de una situación que involucra dos partes, debemos dar la oportunidad a conocer las dos versiones, ya que cada una de ellas engloba en sí misma una realidad particular, cada una de las partes involucradas dará la información que bien le parezca conveniente o sencillamente sea el reflejo de lo que ella interpretó de la realidad.
Lo cierto es que cuando estamos inmersos en una situación se nos hace complicado ser imparcial, justos o inclusive coherentes con lo que vivimos, nos encontramos predispuestos y desde esa misma perspectiva podemos exteriorizar a los demás nuestra versión de los hechos, que aun siendo cierta, puede dejar en una posición de desventaja a la otra parte involucrada, teniendo ésta una visión y una experiencia, que a pesar de ser parte de la misma situación, puede no tener nada que ver con la que podemos percibir.
Cuando estamos evaluando cualquier situación desde afuera, debemos procurar ver desde todos los ángulos para poder concluir u opinar de la manera más objetiva posible, es muy sencillo validar una versión cuando parcializamos con alguien, sin embargo nuestra opinión puede ser inclusive perjudicial si no contamos con toda la información del caso. Algunas veces no es posible obtener la otra versión, pero en estos casos debemos indagar, empatizar, evaluar diversos escenarios para no apresurarnos al emitir opinión alguna.
Una escena entre un hombre y una mujer tiene siempre tres versiones distintas: lo que dice el hombre, lo que dice la mujer y lo que realmente ocurrió. ― León Daudet
Las realidades por lo general no son tales, dependen de cada quien, de cómo las vivió, cómo se vio afectado y cómo las recuerda dependiendo de cómo se sintió. Por ello no hay que ser tan creyentes ni siquiera de lo que recordamos, ya que nuestra mente puede inclusive complementar una vivencia para que se ajuste a cómo pretende recordarla, distorsionando la experiencia como tal.
Entendamos que cada uno por lo general va a defender su posición y su versión, que se necesita ser muy honesto y objetivo para responsabilizarse y para entender que sus propias acciones han generado una reacción particular que les ha afectado. Evitemos emitir juicios, cuando recomendemos algo, tratemos de hacerlo aplicando una visión general y cuando queramos responsabilizar a alguien por algo que nos afecta o nos genera malestar, tratemos de ser lo más justos posibles, aunque esto implique reconocer nuestros errores, justificar acciones o redistribuir responsabilidades.
Todos estamos acá para aprender, la honestidad y el buen criterio nos ayudarán a potenciar en nosotros lo mejor.

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