24 abr 2009

La vida de Buda



Para Buda la ignorancia es la causa de toda la miseria del mundo y solamente el conocimiento de sí mismo y de la relación de uno con el Gran Plan, puede combatir esta ignorancia. Para él existen dos caminos, uno para el ignorante, obligado a girar ligado a la Rueda de la Vida y de la Muerte en su sentido más estrecho; y el otro para el sabio que, por el conocimiento de sí mismo y el autodominio podría liberarse de las brasas a las que el ignorante se adhiere en agonía, y así podría hallar el Sendero del Medio.

Siddharta Gautama vivió en la India 600 a.c. Fue el príncipe heredero del clan de los Shakyas. De pequeño a su padre le informaron de que su hijo sería alguien muy especial. Éste temiendo que su hijo huyese de su reino lo confinó en un palacio donde no pudo conocer nada desagradable. Un día, cuando ya casado, logró escapar y visitó por vez primera el mundo y su cruda realidad. Conoció la enfermedad, la vejez y la muerte. Esto causó tal conmoción en el corazón del joven Siddharta, que decidió abandonarlo todo para descubrir cual es la causa que hace sufrir a los hombres. Durante años siguió a todos los maestros que encontró, pero con ninguno alcanzó lo que él deseaba. Con 35 años se puso debajo de un árbol, y cuenta la leyenda, que mientras meditaba los animales y las plantas le protegían para que no tuviese calor. Bajo el árbol se convirtió en Buda, el iluminado, y a partir de entonces se dedicó a difundir sus enseñanzas.

Para el sabio, la vida que aquí se vive es una oportunidad para desembarazarse del lastre que ha acumulado en el pasado, de librarse de sus opiniones y puntos de vista, de sus concepciones de la vida y de la muerte, y de dejar todo eso atrás para comenzar a hollar el Sendero del Medio.

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