30 may. 2012

OSHO: Represión



Comiendo, estás enfadado. Mira a una persona haciendo el amor: la ira ha ido tan profundo que incluso el amor, una actividad totalmente opuesta a la ira, incluso eso está envenenado; comer, una actividad completamente neutral, incluso eso está envenenado.

Entonces, simplemente abres la puerta y hay ira; pones un libro sobre la mesa, y hay ira; te quitas los zapatos, y hay ira; das la mano, y hay ira; porque ahora eres la ira personificada.

A través de la represión, la mente se divide. La parte que aceptas se convierte en el consciente y la parte que niegas se convierte en el inconsciente. Esta división no es natural, la división sucede a causa de la represión.

Y continúas arrojando al inconsciente toda la basura que la sociedad rechaza; pero recuerda, todo lo que tiras ahí se hace más y más parte de ti: entra en tus manos, en tus huesos, en tu sangre, en el latido de tu corazón.

Los psicólogos dicen ahora que casi el ochenta por ciento de las enfermedades están causadas por las emociones reprimidas: tantos fallos cardíacos significan que ha sido reprimida tanta ira en el corazón, tanto odio, que el corazón está envenenado.

¿Por qué el hombre reprime tanto y se vuelve insano? Porque la sociedad os enseña a controlar, no a transformar, y el camino de la transformación es totalmente diferente.

Primero de todo: controlando reprimes, en la transformación expresas. Pero no hay necesidad de expresar sobre otra persona, porque esa "otra persona" es irrelevante. La próxima vez que te sientas enfadado, ve y corre alrededor de la casa siete veces y después siéntate bajo un árbol y observa a dónde se ha ido la ira. No la has reprimido, no la has controlado, no se la has arrojado a otro.

Porque si se la arrojas a otro se crea una cadena, porque el otro es tan tonto como tú, tan inconsciente como tú. Si se la arrojas a otro, y el otro es una persona Iluminada, no habrá problema; él te ayudará a arrojarla y liberarla y pasar por una catarsis. Pero el otro es tan ignorante como tú, ¡si le arrojas la ira, reaccionará! ¡Te arroja más ira, está tan reprimido como tú! Entonces viene una cadena: tú le arrojas a él, él te arroja a ti, y os hacéis enemigos.

Osho

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