3 oct. 2013

Mindfulness para comer y vivir bien




“Buda enseña que el cambio requiere conocimiento, y el conocimiento sólo se  inicia cuando NOS DETENEMOS Y CENTRAMOS NUESTRA ATENCIÓN en lo que ocurre frente a nosotros. 

Esta detención, o shamatha, nos permite descansar el cuerpo y la mente. 
Una vez que hemos calmado, podemos observar en profundidad nuestra actual situación. Tenemos que liberarnos de nuestras rutinas frenéticas, dejar de hacer inconscientemente… 

Necesitamos detenernos, descansar y reflexionar de forma constructiva a fin de poner fin a los hábitos que han desembocado en nuestros actuales problemas. Hemos de ser plenamente conscientes de lo que ocurre en nuestra vida diaria. Sólo entonces podremos empezar a cambiar” 
Thich Nhat hanh y Dra. Lilian Cheung*


Desde hace unos años se escucha mucho el término “mindfulness” que deriva de la filosofía zen, significa “prestar atención y conciencia plena en el momento presente” y es una práctica llena de beneficios en un mundo acelerado donde nos dejamos arrastrar por la multitarea tratando de hacer varias cosas a la vez y ninguna bien, nos preocupamos por el pasado y el futuro y desperdiciamos el poder del ahora .
Uno de los mayores divulgadores del mindfulness es Thich Nhat Hanh, monje budista, activista por los derechos humanos e importante líder espiritual. En su libro “El milagro del mindfulness ” nos recuerda que cada momento- al lavar los platos , al ponernos al teléfono o al pelar una naranja- nos ofrece una oportunidad para conocernos con más profundidad y gozar de una mayor paz interior.                                                                                                                  
¿Y por qué no en la comida?                                                                            Recientemente Thich Nhat Hanh junto a la nutricionista de Harvard Dra. Lilian Cheung han publicado el libro “Saborear: mindfullness para comer y vivir bien ” en el que adaptan esta filosofía de vida a la alimentación, al ejercicio y a todas las facetas de la vida diaria.
Los autores se proponen eliminar el sobrepeso y, a diferencia de tantos manuales de dietas que nunca profundizan en el estado emocional y mental de las personas y solo se centran en calorías o tipo de alimentos, revelan el origen de nuestros malos hábitos y “nos muestran cómo transformar nuestra vida aplicando el mindfulness y una alimentación más sana”.
“La conciencia plena del momento presente y la compresión del porqué de nuestras acciones harán posible acabar con nuestro malestar y empezar a cambiar nuestro comportamiento. Saborear no sólo nos ayudará aalcanzar un peso saludable y el bienestar que buscamos, sino también nos revelará la riqueza de la vida que, en cada momento, está a nuestro alcance”
¿Qué ocurre si observamos con más atención el cuerpo, los sentimientos y nuestros pensamientos y lo relacionamos con nuestros hábitos y lo que ingerimos? ¿Qué comemos cuando estamos tristes o ansiosos frente a cuando estamos en paz? ¿Es diferente comer con prisa y apenas sin masticar que con conciencia plena y tranquilos?
Ya que comemos varias veces al día tenemos una gran oportunidad de mejorar nuestra salud y nuestro ánimo aprovechando esos momentos para nutrirnos a distintos niveles.
Saborear” no es la única obra que indaga en estos temas, recordamos “La alimentación y las emociones ” de Montse Bradford” (entrevista ) o “Mindfulness y alimentación” . Ni tampoco es la primera incursión del budismo o la espiritualidad en la dieta.
Monjes budistas españoles publicaron hace un tiempo “Cocina para la felicidad ” donde podemos encontrar estos consejos:
“Lo importante para nosotros no es tanto lo que haces, sino con qué intención lo haces, algo perfectamente extrapolable al acto de alimentarnos. No nos importa exclusivamente qué se cocina, sino para qué cocinamos y hacia dónde se dirigen nuestros pensamientos cuando
cocinamos. En pocas palabras: lo que positiviza la energía de nuestra mente no es la acción en sí, sino la motivación”.
“Según qué ingerimos, tendremos un cuerpo u otro, con una salud u otra, con una forma u otra, con una duración u otra. Por eso mismo, los monjes budistas consideramos que los alimentos son medicamentos y que, desde la más temprana de las edades, se debe educar a los niños en la idea de que todo lo que entra por la boca pasa a formar parte de nosotros mismos”
“Queremos ayudar a los lectores a comprender que los alimentos, en la medida en que son pura energía, pueden ser el camino de la felicidad”
Lama Jamyang Tashi Dorje Rinpoche
“Comer es introducir en nuestro organismo materiales que se utilizarán en la construcción de nuestro cuerpo físico, pero también de nuestros cuerpos sutiles. Por lo tanto es particularmente importante realizar este acto que repetimos cada día, varias veces por día, en un estado de paz y armonía. Por eso siempre insisto en la importancia de RECOGERSE ALGUNOS MINUTOS ANTES DE LAS COMIDAS. Sé que no es una costumbre muy extendida; la mayoría de la gente ni siquiera hace una oración: enseguida se lanzan sobre la comida, tragan hablando, riñendo, haciendo ruido con los cubiertos… Por eso no obtienen muchos beneficios del alimento, sólo absorben los elementos más toscos. Para absorber los elementos sutiles, los elementos etéricos que contribuyen a nutrir también nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, hay que prepararse para comer en la armonía y el recogimiento.
“¿Por qué no comprender que dos o tres veces al día tenemos todos la oportunidad de hacer un ejercicio relajante, un ejercicio de concentración, de armonización de todas nuestras células? Si os pido que hagáis el esfuerzo de comer en silencio (no solamente de no hablar, sino de no hacer ningún ruido con los cubiertos), masticando largo tiempo cada bocado, haciendo de vez en cuando algunas respiraciones profundas, pero sobre todo concentrándoos en la alimentación y dando gracias al Cielo por toda esta riqueza, se debe a que estos ejercicios en apariencia tan insignificantes, son los mejores para adquirir el verdadero dominio de sí mismo. El control de estas pequeñas cosas os dará la posibilidad de dominar cosas mayores (…)”
Una comida es una ceremonia mágica gracias a la cual la nutrición debe transformarse en salud, en fuerza, en amor y en luz. Observaos cuando habéis comido en estado de agitación, de cólera, de rebelión; luego, durante todo el día manifestáis acritud, nerviosismo, parcialidad, y si tenéis problemas difíciles que resolver, la balanza se inclina siempre hacia el lado negativo.Intentáis justificaros diciendo: «¡Qué quieres, no puedo remediarlo, estoy nervioso!», y para calmaros tomáis medicamentos, lo cual no sirve prácticamente para nada. Para mejorar el estado de vuestro sistema nervioso debéis aprender a comer”
En conclusión, la mesa puede convertirse en uno de los mejores divanes para nuestro crecimiento y salud y lo tenemos al alcance de la mano…

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