26 nov 2012

CUIDADO: Sintomas de la paz interior


EDUARDO GALEANO: El imperio del consumo

 
 
 
La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble. La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar. La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.
El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En la fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica. EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU apenas suma el cinco por ciento de la población mundial.
«Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando no tenés nada, pensás que no valés nada», dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas».

Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar.

El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico.
Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos. Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald’s, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas.
El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald’s no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de McDonald’s dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el McDonald’s de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín.

Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald’s viola, así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia, intentaron sindicalizarse en un restorán de Montreal en Canadá: el restorán cerró. Pero en el 98, otros empleados e McDonald’s, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.
Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.

Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. Y las cosas no solamente pueden abrazar: ellas también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar?
El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas.
Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a siete mil años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la agricultura moderna de exportación, y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiene den las grandes urbes. Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio.

Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas?
El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial.
El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza. Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al shopping center, como antes acudían al centro. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas.

La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.
Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nadanecesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta.

25 nov 2012

Adiós al Alzheimer- Simple y efectivo- Practicarlo diariamente.



El mal de Alzheimer se puede prevenir, con el simple hecho de cambiar de mano al cepillar los dientes. Al cambiar algunas rutinas, se obliga la estimulación del cerebro derecho. Esta es una nueva técnica para mejorar la concentración, desarrollar la creatividad y la inteligencia, al realizar estos simples ejercicios de Neuróbica.

Un descubrimiento dentro de la "Neurociencia ", revela que el cerebro tiene una extraordinaria capacidad de crecer y mudar el padrón de sus conexiones.

Los autores de este descubrimiento, Lawrence Katz y Manning Rubin (2000), revelan que la Neuróbica , o la "aeróbica de las neuronas" es una nueva forma de ejercicio cerebral, proyectada para mantener al cerebro ágil y saludable, creando nuevos y diferentes padrones de comportamiento, y de las actividades de las neuronas de su cerebro.

Cerca de 80% de nuestro día a día, está ocupado por rutinas, que a pesar de tener la ventaja de reducir el esfuerzo intelectual, esconden un efecto perverso: limitan y atrofian el cerebro, no permitiendo la renovación y crecimiento de sus neuronas.

Para contrarrestar esta tendencia, es necesario practicar algunos "ejercicios cerebrales" , que hacen que la persona piense solamente en lo que está haciendo, concentrándose en esa tarea. El desafío de Neuróbica, es hacer todo aquello contrario a la rutina, obligando al cerebro a un trabajo adicional.

Alguno de los ejercicios para desarrolar la Neuróbica:

Use el reloj en el pulso contrario al que normalmente lo usa

Cepíllese los dientes con la mano contraria

Camine por la casa, de espalda (en la China , esta rutina lo practican en los parques)

Vístase con los ojos cerrados

Estimule el paladar con cosas de sabores diferentes

Vea las fotos, de cabeza para abajo (o las fotos, o usted);

Mire la hora, en el espejo;

Cambie el camino de rutina para ir y volver a casa

Usted puede hacer muchos otros ejercicios neuróbicos, dependiendo de su propia inventiva.

La idea es cambiar los comportamientos de rutina. Para ésto, hay que hacer algunas cosas diferentes, para que ejercite el otro lado de su cerebro (el derecho), estimulándolo de esa manera. ¡Bien vale la pena probar! ¿Que tal si comienza practicando ahora mismo, usando el Mouse (ratón), con la otra mano, y enviando ahora este mensaje a sus amigos… ME IMAGINO QUE AL FINAL VAN A MANDAR EL MENSAJE COMO YO SE LOS ENVIE, CON LA MANO IZQUIERDA , Y ME ESTÁ COSTANDO MUUUCHO TRABAJO. PERO CON GUSTO LO HAGO PARA QUE TODOS DESARROLLEMOS LA NEUROBICA , Y NUNCA TENGAMOS EL MAL DE ALZHEIMER!!!

Thich Nhat Hanh - Amar es ser Consciente

12 nov 2012

Alineaciones 2012





En diciembre de este año se produce una serie de alineaciones planetarias: nuestro sistema solar su ciclo de 25,920 alrededor de Alcione (Pleyades)

El sistema de Pleyades completa también su orbita alrededor de la galaxia.

La galaxia orbita alredor del gran SOL CENTRAL.

Cuando se sincroniza esta alineacion de orbitas sucede todos los planetas, sistemas solares y sus habitantes simultneamente dan un paso hacia un nuevo ciclo evolutivo

6 nov 2012

National Geographic: Juegos mentales.




[NatGeo] Juegos Mentales 1 - Presta Atención por zeth3047

NatGeo presenta un programa de televisión diferente. En lugar del típico programa pasivo, en donde el televidente simplemente se sienta y absorbe información, esta miniserie de características únicas creará una experiencia activa para el espectador, desafiándolo, engañándolo y motivándolo a tomar parte de la experiencia. Una investigación sobre el cerebro y sus complejidades que responderá muchos interrogantes respecto de la manera que perciben nuestros sentidos.

Publicado por Juan Antonio Currado para SINCRONICIDAD CONSCIENTE

3 nov 2012

Campaña anti refrescos, parodia a osos

OSHO: Ya somos perfectos y no lo sabiamos



Voy caminando por un camino solitario. Disfruto del aire, del sol, de los pajaros y del placer de que mis pies me lleven por donde ellos quieran. A un lado del camino encuentro a un escalvo durmiendo. Me acerco y descubro que esta soñando. Por sus palabras y sus gestos adivino... ¡Sé lo que sueña!: ¡¡el esclavo esta soñando que es libre!!. La expresion de su cara refleja paz y serenidad. Me pregunto... ¿debo despertarlo y mostrarle que solo es un sueño y que sepa que sigue siendo un esclavo? ¿O debo dejarlo dormir todo el tiempo que pueda, disfrutando aunque sea en sueños de su realidad fantaseada?"

Cual es tu pensamiento?

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2 nov 2012

EXTRAORDINARIO PIANISTA - COMPRUEBELO



El Pianista ¡¡ALGO EXTRAORDINARIO!! Puedes ver a un gran pianista interpretando la "Campanella", compuesta por el genial violinista genovés Nicollò Paganini y transcrita para el que, según los entendidos, ha sido el intérprete más virtuoso de piano de todos los tiempos, el húngaro Franz Lizt, del cual se dice que alcanzaba dos octavas del piano con cada mano.

Tanto Paganini como Lizt, parece ser que componían y hacían las transcripciones musicales con un grado de dificultad tal, que las interpretaciones resultaban casi imposibles para los demás músicos.

 Obra dificilísima de interpretar, por tanto, sólo al alcance de unos pocos privilegiados. Si además, como en éste caso, el interprete es un joven CIEGO Y AFECTADO CON EL SINDROME DE DOWN, estamos presenciando una genialidad en su sentido más estricto. Cuando termina la interpretación y saluda, se tiene que agarrar al piano para orientarse y resulta curiosísimo observar como se mueven los dedos como si tuvieran vida propia.

La obra dura seis minutos (se te pasarán en un momento), supongo que los aplausos más del doble pues están cortados y también supongo que al aprendizaje le habrá dedicado más de diez horas al día desde que empezó a andar. Pero en cualquier caso parece como si Dios le hubiera querido compensar con este don.

 Envio de Fina Martin

1 nov 2012

Excelentes vistas caza de peces

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PELICULA: Las cinco personas que conoces en el cielo

EL EGO O LA MÁSCARA SOCIAL



El Ego es un elemento hábil, sagaz, rebuscado, muy inteligente, experto en el arte de las representaciones, en el teatro de la convivencia humana. Es el mejor "actor" creado por la evolución. Posee una imaginación frondosa y puede interpretar el rol del ser más desdichado de la Tierra con la misma firmeza y convicción con que minutos más tarde representará al más feliz"

El problema es que nos identificamos con nuestro ego y creemos que decidimos, pero es el quién decide por nosotros. Y mientras estemos identificados con él o con nuestro yo corporal y aceptamos que estamos limitados por lo que percibimos en el mundo físico, no podemos experimentar nuestra verdadera realidad, nuestro yo espiritual. Podemos definir al ego como nuestro yo inferior o nuestra personalidad. Es parte de nuestra mente que está separada o disociada de nuestra mente espiritual

Para avanzar espiritualmente:Trascender el Ego


  LA FELICIDAD ES UN ESTADO DONDE NO EXISTE EL EGO. PARA SER FELIZ PRIMERO HAY QUE DESHACERSE DEL EGO"  Osho

1. No te sientas ofendido.
La conducta de los demas no es razon para quedarte inmovilizado. Lo que te ofende solo contribuye a debilitarte. Si buscas ocasiones para sentirte ofendido, las encontraras cada dos por tres.

Es tu ego en plena acción, convenciéndote de que el mundo no deberia ser como es. Pero puedes convertirte en degustador de la vida y corresponderte con el Espiritu universal de la Creación.

No puedes alcanzar la fuerza de la intención sintiéndote ofendido. Por supuesto, actúa para erradicar los horrores del mundo, que emanan de la identificacion masiva con el ego, pero vive en paz.
Como nos recuerda A Course in Miracles [Curso de milagros]: La paz es de Dios; quienes formais parte de Dios no estais a gusto salvo en su paz».

Sentirse ofendido crea la misma energia destructiva que te ofendió y que lleva al ataque, al contraataque y a la guerra.

2. Liberate de la necesidad de ganar.
Al ego le encanta dividirnos entre ganadores y perdedores. Empenarte en ganar es un metodo infalible para evitar el contacto consciente con la intencion.

Por que? Porque, en ultima instancia, es imposible ganar todo el tiempo. Siempre habra alguien más rápido, más joven, más fuerte, más listo y con más suerte que tú, y siempre volverás a sentirte insignificante y despreciable.

Tu no eres tus victorias. Puede que te guste la competición y que te diviertas en un mundo en el que ganar lo es todo, pero no tienes por que estar alli con tus pensamientos.

No existen perdedores en un mundo en el que todos compartimos la misma fuente de energia. Lo más que puedes decir es que en determinado dia rendiste a cierto nivel en comparación con el nivel de otras personas ese mismo dia.

Pero hoy es otro dia, y hay que tener en cuenta otros competidores y otras circunstancias. Tu sigues siendo la presencia infinita en un cuerpo. Olvidate de la necesidad de ganar no aceptando que lo opuesto de ganar es perder.

Ese es el miedo del ego. Si tu cuerpo no rinde para ganar ese dia, sencillamente no importa, si no te identificas exclusivamente con tu ego.

Adopta el papel de observador, mira y disfrútalo todo sin necesitar de ganar un trofeo. Vive en paz, correspóndete con la energia de la intención e, irónicamente, aunque apenas lo notes, en tu vida surgiran mas victorias a medida que dejes de ir tras ellas.

3. Liberate de la necesidad de tener razón.
El ego es fuente de conflictos porque te empuja a hacer que los otros se equivoquen. Cuando eres hostil, te has desconectado de la fuerza de la intención.

El Espiritu creativo es bondadoso, carinoso y receptivo, y esta libre de ira, resentimiento y amargura. Olvidarse de la necesidad de tener siempre razón en las discusiones y las relaciones es como decirle al ego: No soy tu esclavo.

Quiero abrazar la bondad y rechazo tu necesidad de tener razón. Aun más; voy a ofrecerle a esta persona la posibilidad de que se sienta mejor diciéndole que tiene razón y darle las gracias por haberme encaminado hacia la Verdad.

Cuando te olvidas de la necesidad de tener razón puedes fortalecer la conexión con la fuerza de la intención, pero ten en cuenta que el ego es un combatiente muy resuelto.

He visto personas dispuestas a morir antes que dejar de tener razón. He visto como acababan relaciones maravillosas por la necesidad de ciertas personas de llevar siempre la razón.

Te propongo que te olvides de esta necesidad impulsada por el ego parándote en medio de una discusion para preguntarte: Qué quiero? Ser feliz o tener razon?.
Cuando eliges el modo feliz, carinoso y espiritual, se fortalece tu conexión con la intención. En última instancia, estos momentos expanden tu nueva conexión con la fuerza de la intención.

La Fuente universal empezara a colaborar contigo en la creación de la vida que la intención quiere que lleves.
4. Liberate de la necesidad de ser superior.
La verdadera nobleza no tiene nada que ver con ser mejor que los otros. Se trata de ser mejor de lo que tú eras antes.
Céntrate en tu crecimiento, con constante conciencia de que no hay nadie mejor que nadie en este planeta.

Todos emanamos de la misma fuerza vital. Todos tenemos la misión de cumplir la esencia para la que estamos destinados, y tenemos cuanto necesitamos para cumplir ese destino.

Nada de esto es posible cuando te consideras superior a los otros. No por viejo es menos cierto este dicho: Todos somos iguales ante los ojos de Dios.

Olvídate de la necesidad de sentirte superior al ver a Dios revelándose en todos. No valores a los otros basándote en su aspecto, sus logros, posesiones, etc, impuestos por el ego.

Cuando proyectas sentimientos de superioridad, eso es lo que te devuelven, y te lleva al resentimiento y en última instancia a sentimientos de hostilidad.

Estos sentimientos se convierten en el vehículo que te aleja de la intención. A Course in Miracles habla de esa necesidad de ser especial y superior: El sentirse especial siempre establece comparaciones.

Se produce por una carencia que se ve en el otro y que se mantiene buscando y no perdiendo de vista esas carencias que puede percibir.

5. Liberate de la necesidad de tener más.
Por mucho que logres o adquieras, tu ego insistirá en que no es suficiente. Te verás luchando continuamente y eliminarás la posibilidad de alcanzar la meta, pero en realidad ya la has alcanzado, y es asunto tuyo decidir cómo utilizar el momento presente de tu vida. Irónicamente, cuando dejas de necesitar más, parece como si te llegara más de lo que deseas.
Como estás desapegado de esa necesidad, te resulta más fácil transmitírselo a los otros, porque te das cuenta de lo poco que necesitás para sentirte satisfecho y en paz.

La Fuente universal está satisfecha de sí misma, en contínua expansión y creando nueva vida, sin intentar jamás aferrarse a sus creaciones por sus recursos egoístas.

Crea y se desliga. Cuando te desligas de la necesidad del ego de tener más, te unificas con la fuente. Creas, atraes lo que deseas hacia ti y te desligas, sin exigir que se te presente nada más.
Si valoras todo lo que surge, aprendes la gran lección que nos dió san Francisco de Asis: … es dar cuando recibimos.

Al permitir que la abundancia fluya hasta ti y a través de ti, estableces correspondencia con la Fuente y aseguras que esa energia siga fluyendo.

6. Liberate de la necesidad de identificarte con tus logros.
Puede resultar un concepto dificil si piensas que tu y tus logros sois lo mismo. Dios escribe toda la música, Dios canta todas las canciones, Dios construye todos los edificios.
Dios es la fuente de todos tus logros. Y ya oigo las protestas de tu ego, pero sigue sintonizado con esta idea. Todo emana de la Fuente. Tu y tu Fuente sois uno y lo mismo! No eres ese cuerpo y sus logros.

Eres el observador. Fíjate en todo y agradece las capacidades que te han sido concedidas, la motivación para lograr cosas y las cosas que has acumulado, pero atribúyele todo el mérito a la fuerza de la intención que te dió la existencia y de la que formas parte materializada.

Cuanto menos necesites atribuirte el merito de tus logros más conectado estarás con la intención, mas libre serás de conseguir cosas, que te surgirán con más frecuencia.

Cuando te apegas a esos logros y crees que lo estas consiguiendo tu solo es cuando abandonas la paz y la gratitud de tu Fuente.

7. Liberate de tu fama.
La fama que tienes no está localizada en ti, sino en la mente de los otrosy, por consiguiente, no ejerces ningun control sobre ella.
Si hablas con treinta personas, tendras treinta famas distintas. Conectarse a la intención significa escuchar los dictados de tu corazón y actuar basándote en lo que tu voz interior te dice que es tu meta aqui.

Si te preocupas demasiado por como te van a percibir los otros, te habrás desconectado de la intención y permitido que te guien las opiniones de los otros. Asi funciona el ego. Es una ilusión que se alza entre ti y la Fuerza de la intención.

No hay nada que no puedas hacer, a menos que te desconectes de la fuerza y te convenzas de que tu meta consiste en demostrarles a los otros tu superioridad y autoridad y dediques tu energía a intentar ganar una fama extraordinaria entre el ego de los otros.

Haz lo que haces segun la orientación de tu voz interior, siempre conectada con tu Fuente y agradecid@ a ella.

Mantén tu propósito, desligate de los resultados y acepta la responsabilidad de lo que reside en ti: tu caracter.

Del libro “El poder de la intención” de Wayne Dyer.



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