11 sept. 2009

E. Kubler-Ross: La muerte, un amanecer



Kübler-Ross, incansable trabajadora en el campo de la tanatología y del acompañar a personas que se enfrentaban al proceso del tránsito, empezó a estudiar de manera sistemática la posibilidad de la supervivencia de la consciencia, así como el encuentro con familiares ya difuntos en las postrimerías de la vida, después de una experiencia 'transpersonal' en la que ella misma validó la posibilidad de que la consciencia y el mundo, tal y como se lo había descrito la ciencia médica occidental, no estuvieran encerrados en los límites de un universo mecanicista. De ello surgieron varios informes que dejaban por sentado que la consciencia de la persona que muere sobrevive a final físico, y por encima de todo, dejaba claro la importancia de perder el miedo a este momento, así como la conveniencia de abrirse a la necesidad de que los familiares cercanos a la persona que termina su vida compartan con ella, de forma abierta y aceptante, este momento.

"Morir es trasladarse a una casa más bella, «se trata sencillamente de abandonar el cuerpo físico como una mariposa abandona su capullo de seda"
Estas palabras de gozo son las que pronuncia cada día la doctora Elisabeth Kübler-Ross junto a la cabecera de sus enfermos.

Doctor honoris causa de varias universidades, es reconocida mundialmente como una autoridad en materia de tanatología.
Las experiencias científicas de la doctora Kübler-Ross permiten confirmar la existencia de una vida después de la muerte. Sólo se trata del pasaje a un nuevo estado de consciencia en el que se continúa existiendo, comprendiendo, y en el que el espíritu tiene la posibilidad de proseguir su crecimiento.
Ella ha comprendido que los seres que están en el umbral de la muerte no 'alucinan' cuando ven a personas que ya murieron venir a buscarlos.

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