3 sept. 2010

Entrevista a Satish Kumar: Que significa ser indio?


India ocupa un lugar especial en la historia de la cultura humana. ¿Qué tiene de especial? ¿Qué significa “ser indio” pata ti?


Hay muchas cosas de las que uno podría hablar, pero a mí me gustaría hablar de una cosa fundamental en la “manera de ser” de India. Esto es estar alegre. En la tradición filosófica india tenemos tres palabras: sat, chit, ananda. Sat significa verdad, chit conciencia, y ananda felicidad. Son los tres pilares de la vida india.

Lo curioso de India es que no hay una única verdad. Hay verdades. Y la verdad no es algo que puedes encapsular con el intelecto, o con palabras, no, tienes que sentirla. Y la conciencia es primordial. Todo emerge de la conciencia. El universo emerge de la conciencia. El universo es conciencia. Pero ¿cómo vivir con ellos? La verdad está demasiado alta, la conciencia es demasiado fuerte, ¿cómo vivir con estos grandes conceptos?, pues con ananda. Vivir con felicidad, vivir felicidad, y vivir para ser feliz.

Por ejemplo, cuando alguien se convierte en monje hindú, se le cambia siempre el nombre, y se le pone uno que acaba en ananda. Como Yoga-nanda. Puedes tener yoga por la mañana, yoga por la tarde, yoga en la noche, pero yoga no es suficiente.

O Satananda. Verdad, verdad, siempre verdad, pero esto no es suficiente. Te encuentras miserable. Todos estos miles de nombres que se componen con ananda apuntan hacia la clave: la felicidad. En India verás a los más pobres de los más pobres y siempre están sonriendo. La gente es capaz de encontrar la manera de ser y vivir, que se basa en una especie de gozo. La vida es gozo. Ananda es gozo. La vida es felicidad. Ananda es felicidad.

Esto le da a India un lugar especial en el mundo, desde el que es capaz de ofrecer al mundo cualquier contribución sin sentirse pesada por ello, con una especie de toque ligero. Así, hinduismo, budismo, jainismo, la poesía de Tagore, Mahatma Gandhi y la Madre Teresa encontraron lo mismo en India.

Esto, para mí, es la clave para comprender India. Otras culturas han hecho contribuciones distintas, por ejemplo, los chinos, el taoísmo, y el tao es una especie de “ser”, una forma de vida, que ha afectado al budismo zen; los japoneses contribuyen con una cierta intensidad en su meditación, agregan al budismo indio un elemento de precisión espiritual bella, con sus arreglos de flores, su ceremonia del té, el kyudo... Cada cultura toma algo de la cultura india y la desarrolla de diversas maneras, pero la alegría que hay en todo ello, ese regalo indio, es una contribución especial.
Hasta la gente que trabaja en las carreteras y está partiendo pedruscos está sonriendo, cantando.

¿Encontraste difícil adaptarte a Occidente?
Yo llevo aquí ya treinta años. He encontrado muchos grandes amigos, y esa enorme franqueza liberal, me gusta mucho. La influencia de la Ilustración, el pensamiento abierto. Pero lo que me causó un gran impacto fue el consumismo, el materialismo, el individualismo y el sentido de la propiedad, esto es mío y eso es tuyo. Encontré esto algo difícil de asumir, porque en India no tenemos un sentido tan pronunciado del individualismo, de posesión, de propiedad. Todo les pertenece a todos, es algo más orientado hacia la comunidad. Y de hecho, nada pertenece a nadie: nosotros nos pertenecemos; la tierra no nos pertenece, pertenecemos a la tierra, es casi un sentido opuesto al occidental. Al principio fue un gran impacto, pero ahora he aprendido a vivir con él.

Otro concepto fue el de que la economía lo domina todo, la educación, la cultura, la música, el arte, la poesía, la educación. Todo se mide por el éxito económico; si algo no tiene sentido económico, no vale para nada. Sin embargo, en India esto no sucede. Estas son las cosas con las que tuve dificultad.

A veces, el sentido indio de comunidad y de pertenencia también pueden contener algo negativo, y convertirse en algo sofocante. Por eso el individuo puede sentirse limitado dentro del contexto de comunidad; mientras que aquí sientes que existe más franqueza, más liberalidad, más tolerancia hacia tus excentricidades, tus hábitos o tus opiniones personales. Ese sentido de liberalidad es muy bonito.

Pero el concepto de la limitación del tiempo... aquí siempre vamos con prisa, como si no tuviésemos tiempo, y eso en India nunca lo he sentido. Allí el tiempo no se mide, como he dicho: el tiempo es infinito, es eterno, el tiempo viene, no se va. En Occidente, es distinto. Me siento mucho más estresado aquí.

No se puede negar que el paisaje en Occidente, aquí en Mallorca, por ejemplo, es muy bello, las montañas, y los árboles, y los ríos... y la cultura occidental, la música, el canto, la danza... todo es muy bello.

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