23/5/2009

Corazon Phi - Frecuencias Fibonacci



En 1202, el matemático italiano Leonardo Pisani, llamado Fibonacci, describió una sucesión numérica en la cual cada término es igual a la suma de los dos anteriores: 1,1,2,3,5,8,13,21... y así. Encontramos la sucesión de Fibonacci al analizar el espiral de crecimiento de una concha, el ordenamiento espiral de un cono de pino, el orden de crecimiento de las ramas de un árbol, la disposición de los pétalos de una flor... Los espirales organizados de acuerdo a la sucesión de Fibonacci han demostrado representar una excelente forma de llenar el espacio en sistemas en constante crecimiento.

LOS COLORES DE LA MÚSICA
Las formas no sólo tienen una naturaleza visual: el ser humano no sólo reconoce formas a través de los ojos. El oído, por ejemplo, también es un reconocedor. Más de alguna vez nos sucede que podemos adivinar el final de una melodía sin haber escuchado antes la canción, porque ella tiene una forma reconocible. La forma reconocible de la música está en su estructura.

Distintos compositores en distintas épocas han creado obras que tienen la misma estructura, si las analizamos en términos de frecuencias. La música tiene una propiedad, su potencia de audio, que es la cantidad de energía que se emite en forma de ondas sonoras, por cada segundo que se toca esa música. Al medir cómo se estructura esa cantidad, en términos de la frecuencia, se obtiene el llamado espectro de la música. Los especialistas han definido tres espectros musicales: el blanco, el café y el rosa.

En la música de espectro blanco, las notas están puestas completamente al azar y no dependen unas de otras. Si escucháramos este tipo de música, la encontraríamos desorganizada y sorprendente, sin ningún patrón o forma. En el otro extremo, la música de espectro café, cada nota y su duración dependen altamente de las notas anteriores. Luego de escuchar un poco de esta música, el resto nos parecerá previsible: adivinaremos su forma.

Entre estos dos extremos está la música de espectro rosa: las notas y su duración nos sorprenden, pero también podemos "vislubrar" su forma. La gran mayoría de las composiciones musicales históricamente exitosas, interesantes para el público y que han trascendido a sus épocas y creadores, es de espectro rosa. Y todas comparten la cantidad de su potencia de audio por frecuencias.

PARA ENTRENAR EL OJO
Pese a que todos los días estamos mirando a nuestro alrededor, son pocas las veces en que nos fijamos realmente en las formas que nos rodean. El científico basa su trabajo en la observación de su entorno. ¿Podríamos comenzar "afinando" nuestra mirada sobre él?

EXPLORA les propone dos actividades, sencillas pero de resultados sorprendentes.
1. A la caza de letras o de números en la naturaleza. Las letras y los números son formas caprichosas creadas por el ser humano, pero podemos encontrarlas en la naturaleza: en ramas de árboles, en flores, en insectos. Es un buen tema para un concurso de fotografía.

2. El ser humano es un creador de formas. Su inspiración muchas veces estuvo en la naturaleza. Un ejemplo son las hermosas catedrales góticas del medioevo europeo, que se inspiraron en la figura del árbol para la construcción de sus grandiosos pilares, que sujetan las altísimas bóvedas de este estilo arquitectónico. ¿Pueden buscar en su entorno formas creadas por la Humanidad, y asociarlas a sus inspiradores naturales?

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