28 de jul. de 2009

Osho: Reflexiones

Adoracion
No es necesario ir a la iglesia, al templo o a la mezquita; allí donde estéis, sed dichosos, y allí estará el templo. El templo es una creación sutil de vuestra propia energía. Si sois dichosos, creáis el templo a vuestro alrededor, una determinada aura, una luz, una fragancia.
El verdadero templo se crea mediante la felicidad... y todas estas cosas comienzan a suceder por cuenta propia. Si sois felices, descubriréis que unas flores están siendo ofrecidas, pero dichas flores son de vuestra conciencia; hay luz, pero esa luz surge de vuestra propia llama interior; hay fragancia, pero esa fragancia corresponde a vuestro ser. Esa es la ver­dadera adoración.

Oir y Escuchar Oír es una cosa... escuchar, algo por completo diferente; son dos mundos aparte. Oír es un fenómeno físico; oís porque tenéis orejas. Escuchar es un fenómeno espiritual. Lo hacéis cuando ponéis atención, cuando vuestro ser interior se une a vuestras orejas. Escuchad los sonidos de las aves, el viento al pasar entre los árboles, el río desbordado, el océano al rugir y las nubes, las personas, el lejano tren al pasar, los coches en la carretera... cada sonido ha de ser usado. Y escuchad sin ninguna imposición sobre lo que escucháis... no juzguéis; en cuanto juzgáis, la escucha se detiene.La persona realmente atenta se mantiene sin conclusiones; jamás saca una conclusión sobre nada.

Maravillarse El conocimiento destruye la capacidad de maravillarse. Esta es una de las cosas más preciadas de la vida, y el conocimiento la destruye. Cuanto más sabéis, menos os maravilláis, y cuanto menos os maravilláis, menos significa la vida para vosotros. Cuantos más conocimientos adquirís, menor se vuelve vuestra parti­cipación en la vida. Simplemente pasáis de largo... no os preocupa la vaca, el perro, el rosal, el sol y el pájaro; no os preocupa. La mente se os ha vuelto muy estrecha; simplemente vais a la oficina o volvéis a casa. Cada vez más vais en pos de dinero, eso es todo. O detrás de poder, pero va no estáis relacionados con la vida en su multidimensionalidad. Estar maravillado es relacionarse con todo, y ser constantemente receptivos.

Inmutable Recordad siempre que no sois momentáneos, sino eternos..., no mutables sino inmutables. Si veis una flor, en ella hay dos elementos que la constituyen: uno que siempre está cambiando -el cuerpo, la forma-, y luego, oculto detrás de la forma, está lo que no tiene forma, aquello que es inmutable. Las flores vienen y van, pero la belleza permanece. A veces se manifiesta en una forma, a veces vuelve a disolverse en lo que no tiene forma. Una vez más habrá flores y la belleza se manifestará... luego se marchitarán y la belleza pasará a lo no manifiesto. Y lo mismo sucede con los seres humanos, con las aves, los animales, con todo. Tenemos dos dimensiones: la parte diurna, cuando nos mani­festamos, y la parte nocturna, cuando dejamos de manifestarnos... pero en la que somos eternos. Siempre lo hemos sido y siempre lo seremos. El ser está más allá del tiempo y del cambio.

Musica no tocada Hay una música que está no creada, que se encuentra ahí como una corriente oculta en nuestro ser; es la música de la armonía interior. También hay una música en la esfera exterior: la armonía de las estrellas, de los planetas; toda la existencia es como una orquesta. Excepto el hom­bre, nada está desafinado; todo se halla en una armonía tremenda. Por eso los árboles poseen tanta gracia, al igual que los animales y los pája­ros. Solo el hombre se ha vuelto feo, y el motivo es que ha intentado mejorarse; ha tratado de convertirse en algo. En cuanto surge el deseo de llegar a ser algo, uno se vuelve feo, se desafina, porque la existencia solo sabe de ser, llegar a ser es una fiebre en la mente.
El hombre jamás está contento. Ese descontento crea fealdad, por­que está completamente lleno de quejas, solo quejas y nada más. Quiere esto, quiere aquello y jamás está contento; aunque lo consiga quiere más. El «más» persiste... la mente no deja de pedir más y más. Llegar a ser es la enfermedad del hombre.En cuanto uno deja de «llegar a ser», de pronto se oye una música

1 comentario:

JUEDCI dijo...

Excelentes y profundísimos conceptos para tener en cuenta en nuestro diario vivir y poder así, dejar de "desafinar" con el mundo y la Naturaleza.
Muchas Gracias por compartirlo!!!

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