17 abr. 2010

Ceniza y NIeve



En todos y cada uno de los momentos que pasa un ser humano sobre la Tierra se planta algo en su alma. Así como el viento arrastra cientos de semillas aladas, los momentos de la vida hacen germinar una vitalidad espiritual que arraiga imperceptiblemente en la mente y la voluntad de los hombres. Muchas de esas semillas innumerables mueren y se pierden, porque los hombres no están preparados para recibirlas, ya que esas semillas sólo pueden fructificar en los terrenos abonados por la libertad, la espontaneidad y el amor”.

THOMAS MERTON

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