30 ago. 2009

El Taoismo: una religión de antihéroes



El secreto de la felicidad reside en vivir con naturalidad, sin intentar distinguirse de los demás y renunciando a cambiar radicalmente los destinos del mundo.
Tao significa "camino". El Tao es el camino a través del cual los individuos recorren una vida de moderación y evitan cualquier exceso.
El inspirador del taoísmo fue el filósofo chino Lao-tsé, que vivió hacia el 600 a.C. Dejó una obra compuesta por sentencias breves y crípticas, abiertas, por tanto, a diversas interpretaciones. Para él la noción del Tao es esencial; no puede ser nombrado, pero es la fuente de todo lo que existe y el principio inmutable que subyace al universo. El secreto de la vida es vivir de acuerdo con el Tao. Es el camino llano y espontáneo que deben seguir los gobernantes y los gobernados, de modo que unos y otros puedan regirse a sí mismos y a los demás y vivir en armonía con la naturaleza.

Contemporáneo de Confucio, le separaron de él profundas divergencias doctrinales.
El Tao gira alrededor de dos ejes primordiales: Tao-chia, que desarrolla la idea política según la cual un gobernante sabio dirige a su pueblo a través de la sabiduría y no de la fuerza, y Tao-chiao, que promueve una visión mística del mundo según la cual los individuos pueden liberarse de las pasiones y las ambiciones, y descubrir la liberación en un estrato espiritual que culmina en la inmortalidad.

Los dos textos clásicos del taoísmo son el Tao-te-Ching y el Chuang-tzu. Enseñan que a través de la armonía de las fuerzas del yin y el yang (interior-exterior, femenino-masculino, mente-cuerpo), una persona puede alcanzar un estado mental que le aleje de la buena o la mala fortuna sin necesidad de que sea consciente de ello.
La recompensa del Tao es una larga vida y la inmortalidad, entendida ésta de dos maneras: la vida eterna en un cuerpo transformado, y, en un sentido más simbólico -y a la vez más literal-, la liberación espiritual que existe más allá del tiempo.

El Tao enseña que para progresar en la virtud es necesario practicar el procedimiento de la "inactividad activa" (wu-wei), es decir, la incansable búsqueda de la perfección con la superación pacífica, constante y serena de la imperfección. Se trata de no luchar contra el flujo de las energías universales, sino de moverse con ellas y aprovecharlas para progresar en una existencia equilibrada, como el marinero que, en provecho de su ruta, recoge hábilmente el viento en las velas de su barca.

Las creencias del taoísmo
Los taoístas creen que una energía pone en marcha el universo. Dicha energía está presente en todos los elementos de la naturaleza y en los seres humanos.
El crecimiento armonioso de esta energía vital (con el equilibrio entre el yin y el yang) es la clave para una vida larga y feliz. La falta de equilibrio entre el yin y el yang puede causar numerosas enfermedades, que sólo podrán curarse cuando se haya restablecido el equilibrio perdido.
Para comprender la doctrina taoísta de la armonía personal, es necesario tener en cuenta el permanente antagonismo entre el confucianismo y el taoísmo. El confucianismo parte de la educación individual y presta una atención especial a las virtudes del hombre: la justicia, el amor al prójimo, la relación interpersonal y las formas de cortesía; en cambio, el taoísmo trata de educar a la sociedad desde sus cimientos y de un modo global, de modo que a los ojos del taoísmo aquellas virtudes del confucianismo no pasan de ser actitudes más o menos superficiales, e incluso hipócritas, destinadas al engaño mutuo en el seno de una sociedad íntimamente egoísta.

El taoísmo es un sistema filosófico surgido de la contemplación de la evolución ordenada del cosmos, y no tiene nada que ver con la cultura y la filosofía chinas, basadas siempre en las tradiciones. El confucianismo, al poner el énfasis en la organización del estado ideal, se enfrenta al taoísmo, más preocupado por el desarrollo personal e individual. Algunos taoístas interpretan el concepto de inmortalidad como literalmente pretenden alcanzarla, para lo cual incorporan elementos de la alquimia, la adivinación y la magia junto con los poderes equilibrantes del yin y el yang.
El taoísmo afirma que nada es inamovible. La vida es un flujo constante y la humanidad se añade a este flujo.

De web: Historia de las Religiones

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